Jesús dijo esto en medio de una enseñanza sobre la preocupación, justo después de hablar de personas que se quedan despiertas por la comida y el vestido. Así que no está desconectado de la presión de no tener suficiente.
Su instrucción es un reordenar, no un regaño. Buscad primeramente el reino de Dios. Cuando el dinero es lo más ruidoso en el cuarto, Él dice que pongas a Dios primero en el cuarto, y desde ahí crece la confianza.
Y la promesa que la acompaña: todas estas cosas os serán añadidas. No todo lo que quieres, ni riqueza de la noche a la mañana. Lo que necesitas. Jesús traza una línea entre las necesidades que Dios cubre y los deseos que la preocupación infla.
Así que esta noche, antes de correr los números una vez más, pon a Dios primero por cinco minutos. Buscarlo primero no paga la cuenta por arte de magia. Vuelve a poner al que provee en el centro del miedo.