Esto se le dice a los enemigos que se regocijan por la caída del que escribe. Y en vez de fingir que no cayó, lo reconoce y luego lo desafía.
Aunque caí, he de levantarme. No dice que no cayó. Dice que la caída no es el final de la frase. El fracaso llevó una coma, no un punto.
Aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz. Fíjate que la luz no es su propia fuerza ni un mejor ánimo. Es Jehová. No tiene que fabricar la salida. Tiene que mirar al Único que es la salida.
Así que dilo sobre tu propio peor momento esta noche. Aquí no termina la historia. Me levantaré, no porque sea fuerte, sino porque Jehová será mi luz.