Aquí hay algo que cambia cómo lees esto. Pablo escribió estas palabras desde una celda de prisión. Así que cuando dice no os afanéis por nada, no te habla desde arriba con una vida fácil. Te dice lo que lo sostuvo cuando su propia situación era peor que la tuya.
Mira el intercambio que ofrece. No dice piensa más fuerte o resuélvelo. Dice presenta tus peticiones a Dios en toda oración, y dile lo que necesitas. Pensar de más es cargar el problema en círculos. Orar es ponerlo en las manos de Dios y darle gracias antes de siquiera ver el resultado.
Y fíjate qué es lo que de verdad te guarda. No un problema resuelto. Una paz que ni siquiera tiene sentido para tu situación. No tienes que entender la paz para que te sostenga.
Así que intenta esto esta noche. Toma el pensamiento que da más vueltas y díselo a Dios en voz alta, tan sencillo como le escribirías a un amigo. Eso no es debilidad. Es la salida.