Falta de Perdón

Cómo Perdonar — todavía cargas lo que te hicieron. Dios quiere liberarte de eso.

Esto no se trata de dejarlos libres de culpa. Se trata de recuperar tu propia vida. Lee esto primero.

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01 La respuesta

¿Qué dice la Biblia sobre la falta de perdón?

La Biblia trata la falta de perdón como un peso que hace más daño al que lo carga que al que lo causó. El perdón en la Escritura no es fingir que la ofensa no pasó, ni es decirte que el daño estuvo bien. Es soltar la deuda para que la amargura deje de vivir en ti sin pagar renta. Dios no te pide que perdones porque lo que hicieron fue pequeño. Lo pide porque te quiere libre.

02 Sabemos por qué estás aquí

Lo repites, y el enojo todavía se siente fresco.

Alguien te lastimó, tal vez muy fuerte, y lo que te quita el sueño es que quizá nunca lo reconozcan, nunca se disculpen, nunca lo paguen. Así que te aferras a la ofensa, porque soltarla puede sentirse como dejarlos ganar. Aquí está la verdad dura y liberadora.

La amargura no los está castigando a ellos. En silencio te está carcomiendo a ti. El perdón es como dejas de cargar a alguien que hace mucho dejó de cargarte a ti.

Tres versículos para el rencor que no puedes soltar.

03 La Palabra
Efesios 4:31 al 32 · RVR1909
“Toda amargura, y enojo, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia: antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.”
Se te dice que la quites, como soltar algo demasiado pesado para seguir cargándolo.
Hebreos 12:15 · RVR1909
“Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados.”
La amargura empieza pequeña y en silencio se esparce por todo. Por eso hay que arrancarla de raíz.
Marcos 11:25 · RVR1909
“Y cuando estuviereis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone también á vosotros vuestras ofensas.”
Fíjate dónde vive el perdón. En tus oraciones, en privado, entre tú y Dios, mucho antes de cualquier conversación con ellos.
04 Decláralas en voz alta
Suelto lo que hicieron, porque me niego a seguir cargándolo.
El perdón no es debilidad. Es que recupero mi libertad.
Le entrego la deuda a Dios, y confío en que Él es el juez justo.
Una oración para ti

Dios, Tú sabes lo que me hicieron, y sabes que lo he estado cargando por mucho tiempo. Estoy cansado de la amargura que vive en mí. Elijo entregártelos a Ti, no porque estuvo bien, sino porque quiero ser libre. Sé Tú el juez justo para que yo no tenga que serlo. Arranca la raíz de amargura de mí. Sana el lugar donde esta herida se ha estado escondiendo. Confío en Ti con lo que me deben. Amén.

05 Preguntas que la gente hace

Falta de perdón y libertad, respondido con honestidad.

¿De verdad Dios espera que perdone a alguien que no está arrepentido?
La Biblia sí nos llama a perdonar, y también nunca dice que el perdón dependa de que la otra persona se disculpe. El perdón es algo que haces delante de Dios para tu propia libertad, aun cuando la otra persona nunca cambie. Te libera a ti, no a ellos.
¿Perdonarlos significa que lo que hicieron estuvo bien?
No. El perdón no es excusar, minimizar ni fingir que el daño no pasó. Nombra el mal con honestidad y luego elige entregarle la deuda a Dios en vez de cargarla tú. Puedes perdonar algo y aun así llamarlo malo.
¿Tengo que reconciliarme con la persona que perdono?
No. El perdón y la reconciliación son dos cosas distintas. El perdón es algo que puedes hacer por tu cuenta, pero la reconciliación requiere que la otra persona sea segura, honesta y cambiada. Puedes perdonar a alguien y aun así mantener una distancia sana, sobre todo si no es segura.
¿Y si perdono y el enojo regresa?
Es normal. El perdón muchas veces es una decisión que tomas más de una vez, no un solo momento que borra el sentimiento. Cuando el enojo regresa, lo vuelves a entregar. Repetir la decisión no es fallar en ella.
¿De verdad mi falta de perdón me lastima más a mí que a ellos?
A menudo, sí. La Escritura describe la amargura como una raíz que se esparce y contamina, es decir, en silencio envenena tu paz, tus relaciones y tu manera de ver a Dios. La persona que te hizo el mal quizá no sienta nada de eso. Tú lo sientes todo.
¿Cómo empiezo siquiera a perdonar algo tan grande?
Empiezas con Dios, no con la persona. Dile con honestidad lo que pasó y cuánto dolió, y pídele que te ayude a soltarlo, aunque lo único que logres hoy sea estar dispuesto a estar dispuesto. Las heridas grandes suelen perdonarse por capas, con el tiempo, con Dios haciendo la obra profunda.

Lleva lo que no puedes soltar a la Palabra ahora mismo.

Describe lo que cargas con tus propias palabras. Recibe Escritura, una declaración y una oración escritas para este momento exacto.

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